Estructura Organizacional
La estructura organizacional es el patrón interno de una
empresa u organización, es decir, la forma de una empresa.
Esto incluye el reparto del trabajo en las áreas o los departamentos que la
componen, así como la jerarquía de sus cargos y responsabilidades y, en
general, la manera en que la empresa se concibe a sí misma.
En una estructura organizacional se identifican y organizan
las áreas de trabajo, se determinan los modos de control o supervisión y las
dinámicas de relación entre ellas. Dicho de otro modo, la estructura
organizacional es lo que permite que una empresa opere como un sistema
integrado y coordinado.
Aunque existen patrones y tendencias comunes en el mundo
administrativo, cada empresa puede tener su propia estructura
organizacional, que atiende a su naturaleza, sus fortalezas y sus debilidades.
Sin embargo, esta no es fija, es posible modificarla para adaptarla a los
nuevos escenarios que se presentan.
Generalmente, se distingue entre cinco tipos de estructura
organizacional:
- Estructuras
lineales. Son
aquellas que tienen como principio organizador la jerarquía, es decir, la
autoridad directa del jefe sobre sus subordinados, por lo que tienden a
centralizar el poder de decisión y la responsabilidad, organizando el
trabajo de modo piramidal. En ellas, se privilegia la rapidez y
la contabilidad clara y sencilla, dado que los cargos están muy
bien delimitados. Es el modelo preferido por empresas pequeñas, de baja
producción y poco capital humano.
- Estructuras
funcionales.
Son aquellas que proponen una división del trabajo en unidades hiper especializadas,
cada una al mando de un jefe independiente, encargado de coordinar
su equipo y comunicarse con los demás. Es una
estructura versátil, flexible y muy popular, especialmente para empresas
de mayor envergadura y abundante personal.
- Estructuras
de staff. Son
aquellas que, propias de un modelo empresarial minimalista, prefieren
depositar en contrataciones externas (outsourcing o
tercerizaciones) muchas de las funciones que en otros modelos implicarían
la construcción de una unidad de trabajo. Es un modelo flexible y moderno,
pero requiere de una fluidez de capitales que justifique no
tener un equipo propio.
- Estructuras
matriciales.
Son aquellas que estructuran la empresa en base a equipos de trabajo autónomos
y desconectados entre sí, cada uno asignado a un proyecto puntual
y compuesto por un conjunto diverso de trabajadores, al mando de un
coordinador que se reporta individualmente a la cabeza de la organización.
Es la estructura más dispersa de todas, ya que los equipos de trabajo se
desarman una vez completado el proyecto.
- Estructuras
circulares. Son
aquellas en que los cargos directivos se ubican en el centro de la
organización y los trabajadores en distintos anillos concéntricos a su
alrededor, según su grado de importancia. Esta estructura es ideal para
una rápida comunicación de las directrices y decisiones, y resulta
sumamente versátil a la hora de distribuir el trabajo.
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